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La religión cristiana. Maria Magdalena

La religión cristiana y el Principio Femenino

La religión cristiana y el Principio Femenino

La religión cristiana, en principio fue una secta entre varias que tuvo éxito, que nació como reacción a la anterior religión judía y con el anhelo de lograr una sociedad sin luchas religiosas y en contra de las normas de una sociedad dominadora a la que desafiaba.

El primer mensaje de la religión cristiana era más positivo para la mujer, por lo que consiguió seducir a gran número de seguidoras. Los testimonios que muestran que la doctrina cristiana al principio tenía mayor consideración hacia la mujer, se hallan en varios escritos, ocultados durante más de 1.600 años, y que dan una diferente versión del Antiguo Testamento que hoy conocemos.

El cristianismo, vigente en occidente desde el siglo I con la llegada de la religión cristiana, defensora del monoteísmo Divino masculino, a pesar de sus ideas de igualdad que preconizaba la desaparición de los esclavos, el ejercicio cristiano se contradijo con la teoría y no puso en práctica ese mismo principio para con las mujeres.


En las regiones donde logró implantarse, estuvo imperando un fuerte fundamentalismo patriarcal, por el que la mujer sufría una total subordinación al varón. Así que la llegada del cristianismo produjo un retroceso en el grado de libertad que la mujer había recuperado y supuso volver a perder los avances de status que había empezado a adquirir en la época precristiana y principios del cristianismo. Con ello se abortó el desarrollo de los derechos femeninos, que de nuevo fue sometida.

Durante el primer milenio de la era cristiana, el cristianismo apenas se interesó por lo femenino, en su pretensión de que el pueblo olvidase el culto a la ancestral Gran Diosa.

El Principio Femenino en la Cultura

La religión cristiana. Diotima
Diotima de Mantinea

La mujer, al principio del nacimiento de la cultura (en este caso de la civilización machista griega, que se originó en las islas del mar Egeo, tras diversas invasiones para destruir la floreciente civilización matriarcal cretense), tuvo mayor status que el varón.

Y lo tuvo antes de que se produjera el cambio de la estructura social y la mujer terminara por perder el derecho a su libertad sexual, a ejercer cualquier profesión o a ejercer el poder político y religioso, y quedara reducida en la sociedad a la maternidad y dedicada a aumentar el número de nacimientos, mientras que los varones, a partir de la revolución patriarcal, disfrutaron en exclusiva de todos los privilegios, incluido el placer sexual sin limitaciones, tanto homosexual como heterosexual.

Incluso, para conseguir que las mujeres en Grecia no ejercieran de maestras nunca más, se castigó a los alumnos que seguían sus enseñanzas, como estrategia manipuladora para imponer las nuevas ideas patriarcales. Y ello sería la causa de que Sócrates fuese condenado a tomar la cicuta, por adorar a Divinidades distintas a las de la ciudad.

Durante la Edad Media, los Caballeros Templarios, durante las Cruzadas se pusieron en contacto con civilizaciones ancestrales, que conservaban conocimientos muy avanzados en diferentes campos, y al introducirlas en Europa contribuyeron al desarrollo de la investigación científica y técnica, así como a un impresionante desarrollo del pensamiento en general.

El Culto Femenino y Los Templarios

Los Caballeros Templarios, que en su viaje a Tierra Santa, a «Palestina, lugar donde nació la religión judía, fundada en la cananea y antecesora de la cristiana» investigaron en diferentes fuentes y encontraron «en campos alejados de la ortodoxia cristiana, las bases en las que se fundamentaba» y resultado de sus descubrimientos introdujeron en Europa, bajo el imperio de la cultura patriarcal judeocristiana, el culto femenino.

Y así, en el segundo milenio, los templarios levantaron numerosas iglesias y capillas a Maria Magdalena, mujer que en los Evangelios «ortodoxos» refleja ser, “una mujer de dudosa reputación a quien Jesús sanó y convirtió”.

La religión cristiana, Maria Magdalena y Virgen Maria

Los Templario además, levantaron otros lugares de culto a la Virgen Maria, Virgen que sustituía a la Gran Diosa prehistórica. Y rindieron culto precisamente a dos modelos opuestos: María Magdalena como Arquetipo Sexual, que refleja la consideración femenina como símbolo de lujuria y de pecado y Virgen María como Arquetipo Espiritual, símbolo de mujer pura y casta.

Modelos femeninos que reincorporaron a la sociedad cristiana diversas ideas, con las que defendían o reprobaban unos valores: María Magdalena como un ser maléfico y con la que se intentaba cohibir ciertas conductas, como medidas disuasorias para que las mujeres se abstuvieran de realizar conductas pecaminosas, como subyugar o tentar al varón para hacerlo pecar sexualmente, pero a la vez era un símbolo que podría modelar los comportamientos que intentaba erradicar.

Y Virgen María como ejemplo de la virginidad, con la exigencia femenina de convertirse en un ser espiritual y atenerse al ideal de mujer mística-pura o elevarla a la categoría de madre guardadora del honor familiar.

Transformación de la Sociedad Occidental

Y por las consecuencias posteriores para el avance hacia la igualdad de los sexos, se descubre la gran importancia que tuvo el hecho de que, los templarios, reintrodujeran estos dos arquetipos femeninos en la sociedad europea cristiana del segundo milenio. La penetración de estos modelos, ausentes durante el primer milenio y asimismo ausentes en otras regiones donde estaban vigentes religiones monoteístas patriarcales, fue el factor decisivo que posibilitó la transformación de la sociedad occidental.





Con la introducción de los modelos femeninos en el culto cristiano del segundo milenio, surgen epopeyas literarias y novelas, realizadas por adeptos a las ideas templarias, que narran aventuras de héroes que son guiados o iniciados en su viaje alegórico, desde su oscurantismo hacia el conocimiento, por figuras guías femeninas.

CONTINUANDO LA TRADICION TEMPLARIA Conocimiento y Tradición Templaria sobre la Orden de los Pobres Caballeros del Templo de Salomón.
El amor divino culmina en la paz suprema en la cual el alma llega al éxtasis, al estado extático. Sería la muerte a las cosas de este mundo, material, y el renacer a los Mundos Superiores del Espíritu, en términos gnósticos.

Y sobre todo surgen las novelas de caballería, con galantes caballeros llenos de amor cortés por damas, que tan importante fueron en la consideración y respeto que empezó a manifestarse por el sexo femenino a partir de entonces y gracias a lo cual la mujer ha podido recuperar sus derechos.

Durante más de un milenio, hasta que los templarios introdujeran los arquetipos femeninos en el culto cristiano, las mujeres de la sociedad cristiana, tras un milenio de subordinación, pudieron ir recuperando poco a poco, el respeto, alto status y derechos que aún disfrutaron nuestras ancestras a principios de la época histórica, reminiscencias de la cultura matriarcal anterior, cuando jugaban un papel importante en la estructura social, antes de que sobreviniese la pérdida evolutiva del status femenino, mientras se producían profundas modificaciones religiosas, sociales, económicas y políticas.

Gracias a los templarios, hoy día las mujeres en el occidente cristiano, podemos permitirnos jugar un papel similar al de los varones. Los templarios pagaron con su vida su atrevimiento y heterodoxia al incorporar los arquetipos femeninos al culto cristiano.

Pero su sacrificio no fue en vano y la iglesia no se atrevió a anular la introducción de este impulso renovador para el papel de la mujer en la sociedad y siguieron con el invento de las falsas crónicas de santas y mártires, con la santificación de mujeres y las apariciones de Nuestra Señora, a la que atribuían las funciones de las antiguas Diosas.

Un aspecto importantísimo en la espiritualidad de la Orden del Temple sería el culto a la Virgen, el culto a Nuestra Señora de los Cielos, arquetipo al mismo tiempo de la Gran Madre.

Una especial devoción que los Caballeros Templarios, que, por curioso que pueda parecer, siempre tuvieron a Nuestra Señora, a la Dulce Madre, por capitana de sus ejércitos.

Conclusiones. –

En este tiempo nuevo y a pesar del avance en todos los campos de la sociedad actual, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, sigue sin aceptar en su jerarquía eclesiástica la presencia de la mujer, continuando con el invento de las falsas crónicas de santas y mártires, con la santificación de mujeres y las apariciones de Nuestra Señora, a la que atribuyen las funciones de las antiguas Diosas.

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