Guillaume de Sonnac-El 18°Gran Maestre

Guillaume de Sonnac-El 18°Gran Maestre

Guillaume de Sonnac-El 18°Gran Maestre

Guillaume de Sonnac (m. Batalla de El Mansurá, 11 de febrero de 1250) fue el décimo octavo Gran maestre de la Orden del Temple entre los años 1247 y 1250.

Escudo de armas de Guillaume de Sonnac. Acuartelado en 1º y 4º la Cruz del Temple y en 2º y 3º en campo de oro; un león rampante de sable rodeado de una orla de doce losanges de gules
Blasón de la familia de Sonnac

Pertenecía a la familia de Sonnac, uno de los linajes más destacados de la región del Rouergue, y hay constancia de que participó en la toma de Damietta y que murió en la batalla de El Mansurá, el 11 de febrero de 1250, después de haber perdido un ojo el 8 febrero, durante los primeros combates de dicha batalla.

Guillaume de Sonnac nació en una familia noble la ciudad de Rouergue e ingreso en la Orden muy joven, ocupando en poco años el cargo de Gran Maestre en la provincia de Pouilles. Matthew Paris lo describió como «un hombre discreto y circunspecto, que también era hábil y experimentado en los asuntos de guerra».

El Blasón que adoptó fue el de la Casa y perteneció a la Orden Interior, fue un experto en la Alquimia y mandó que los archivos de la Orden fueran reorganizados, guardándolos después en un lugar seguro.


Guillaume de Sonnac era un miembro establecido de la orden antes de su elección como Gran Maestre. Fue el Preceptor de Aquitania en Francia para los Templarios y llegó a Tierra Santa alrededor del otoño de 1247, encontrando «los restos del Reino de Jerusalén en un estado precario.

El Gran Maestre Armand de Périgord había sido apresado ,prisionero en la batalla de La Forbie en 1244, y después de que las negociaciones para su liberación fracasaran dos años más tarde,  Guillaume de Sonnac fue propuesto como reemplazo. Antes de que terminara su primer año en el Este, era el nuevo líder de la orden.

En la séptima cruzada el mandato de Guillaume de Sonnac  fue particularmente violento. En 1247, los cristianos habían perdido las bases de poder en Tiberíades, el monte Tabor, Belvoir y Ascalon. Esto provocó una nueva campaña del rey Luis IX de Francia, que desembarcó en Limassol, Chipre, el 17 de septiembre de 1248.

Guillaume de Sonnac zarpó de Acre para encontrarse con él y hacer los preparativos. Poco después, el nuevo Gran Maestre recibió un Emir del Sultán, ofreciendo a los cruzados un acuerdo de paz.  Guillaume de Sonnac le contó esto al rey francés, quien le ordenó que cesara las negociaciones sin obtener primero el permiso real. Esto aseguró que la nueva campaña concluyera con violencia, no con diplomacia.

Se sabe que participó en la toma de Damietta y que murió en la batalla de El Mansurá, el 11 de Abril de 1250, después de haber perdido un ojo el 8 febrero, durante los primeros combates de dicha batalla.

En el asedio de Damietta ,el 5 de junio de 1249, el ejército cruzado francés, combinado con Guillaume de Sonnac y sus caballeros templarios, intentó desembarcar en Egipto. Apuntaron a Damietta, tal como lo había hecho la Quinta Cruzada años antes.

La lucha en las playas egipcias fue intensa y el rey luchó con el agua hasta la cintura junto a las tropas. Después de una batalla prolongada, los musulmanes se vieron obligados a retirarse, dejando la ciudad casi indefensa. Al día siguiente, Guillaume de Sonnac le escribió a Robert de Sandford, contándole que la mañana después de la batalla, Damietta había sido capturada con una sola baja cruzada.

A finales de noviembre, Guillaume de Sonnac y el rey Luis iniciaron su marcha hacia El Cairo, vía Mansurá.

En la batalla de Mansurá ,el siguiente compromiso de Guillaume de Sonnac fue en la Batalla de Mansurá, por la ciudad que contiene la fuerza defensiva del área, el último obstáculo para el centro de Egipto.

Los musulmanes habían sido protegidos por la crecida del Nilo, pero el 8 de febrero de 1250, un beduino local les mostró por dónde podían cruzar. Guillaume de Sonnac, Robert de Artois, hermano del rey y William Longespee, líder de las tropas inglesas, lanzaron un asalto contra la fuerza musulmana sin el ejército principal franco.

Tomados por sorpresa, los egipcios se retiraron rápidamente de la orilla del río a la ciudad y el Conde los persiguió tontamente, superado en número y sin respaldo del grueso de las fuerzas francesas.


Jean de Joinville afirmó que el Conde tenía la intención de seguirlo por su cuenta y que el resto del grupo de asalto lo hizo para no parecer cobarde. Los Templarios «pensaron que serían deshonrados si permitían que el Conde fuera antes que ellos».

Sin embargo, otra fuente, Matthew Paris, informó que Guillaume de Sonnac se vio obligado a participar en el asalto por parte del Conde. Robert estaba «gritando y jurando vergonzosamente como es la costumbre francesa»,  y culpando a los Templarios y otras órdenes religiosas por causar la verdadera caída del Reino. Disgustado,  Guillaume de Sonnac regresó con sus hombres y se preparó para perseguir al enemigo numéricamente superior.

Cualquiera que sea el hecho, los tres comandantes cargaron contra Mansurá con hombres cansados ​​y sin refuerzos y rápidamente se vieron envueltos en una dura lucha. Completamente rodeado, «como una isla en el mar»,  Guillaume de Sonnac se negó a rendirse y sus templarios lucharon hasta el último hombre. Earl Longespee murió en la lucha, y el Conde cayó en combate o se ahogó huyendo a un lugar seguro.

La fuga de Guillaume de Sonnac de la ciudad lo convertiría en un guerrero famoso, cuando muchos lo habían considerado más adecuado para la diplomacia. Con heridas graves, solo un ojo y dos caballeros restantes de los 280 originales, luchó a través del ejército egipcio y fuera de la ciudad, donde encontró al principal ejército franco. Se negó a descansar y, después de recibir atención médica, regresó y ayudó a rechazar una incursión musulmana.

Pero en la Batalla de Fariskur ,las fuerzas cristianas acamparon fuera de la ciudad y sufrieron ataques constantes. Los musulmanes lanzaron un gran asalto el 6 de abril y Guillaume de Sonnac se unió a la carga franca para enfrentarse al enemigo. Luchó a lo largo de la orilla del río hasta que finalmente fue abrumado por los atacantes.

Cegado por completo por una segunda herida en la cabeza, fue apuñalado y asesinado por tropas musulmanas. Su muerte y la captura de Luis IX marcaron el final de la séptima cruzada. Fue sucedido como Gran Maestre por Renaud de Vichiers.

Guillaume de Sonnac fue el primer Gran Maestre en registrar formalmente las complejidades de la jerarquía templaría. Agregó esto a los archivos existentes, los codificó y los almacenó en un lugar seguro para que la orden tuviera registros precisos en los años futuros. Ciertamente es irónico que, para un hombre responsable de crear los registros más profundos de la orden, no haya ninguna indicación de cuándo nació.

Su Magisterio tuvo un trágico final en la primera Cruzada del Rey Luis IX de Francia. En Damieta salvó al Rey Luis, pero no pudo evitar que el el 11 de febrero de 1250, la catastrófica acción del Conde de Artois, que se saldó desastre de la batalla de El Mansurá, en el que murieron más de doscientos Templarios incluido el Maestre .

Batalla de El Mansurá, El ejército franco fue derrotado y el Rey de Francia fue hecho prisionero. Pero el gonfalón beauceant nunca será tomado y el mariscal Renaud de Vichiers lo llevará de regreso a Saint-Jean-d’Acre.

Guillaume de Sonnac era un Gran Maestre excepcional; era sagaz y prudente, destacaba también en la diplomacia y en el arte de la guerra y en el combate. Durante su Magisterio se hace de dominio público que los Templarios mantienen buenas relaciones con los Musulmanes.

El escritor Boulanger en su libro “La vida de San Luis” nos escribe:
“El Gran Maestre del Temple y el Sultán de Egipto sellaron una Paz tan buena que ambos se hicieron practicar una sangría en la misma escudilla” Esto nos demuestra las buenas relaciones que de Sonnac mantenía con los musulmanes, especialmente con el Sultán del Cairo; Al Ayoub.

Una leyenda nos cuenta que Sonnac había sido recibido en la Caballería musulmana y que sus hermanos de Oriente lloraron por su muerte diciendo: “Era como uno de los nuestros”.

La batalla de El Mansurá entre el 8 y 11 de febrero de 1250 durante la Séptima Cruzada entre los sitiadores cruzados que mandaba Luis IX de Francia y los asediados ayyubíes encabezados por el emir Fakhr-ad-Din Yussuf. El combate acabó con la victoria musulmana.

Batalla de El Mansurá hace parte de la Séptima Cruzada, fecha 8-11 de febrero de 1250, El Mansurá, Egipto.

Le sigue Como Gran Maestre Renaud de Vichiers.

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Continuando la Tradición Templaría

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