CRUCE DE CAMINOS

cruce de caminos

CRUCE DE CAMINOS

Templarios y caballeros, guerreros llegamos a un cruce de caminos en nuestras vidas, donde hay que tomar una decisión. Pero ¿si la tomamos con el corazón será lo correcto? ¿Y si la razón prevalece al corazón?

En el cruce de caminos, que sea el corazón quien te guie, no la mente. Los Caballeros Templarios no dañan porque son maestros en Fe y su sentir va más allá de la pena.

Nuestro templo está donde se encuentra el corazón, por eso el corazón de un Templario es como un espejo limpio y transparente, refleja cada objeto sin empañarse, transmite las emociones sin necesidad de palabras, muestra sin necesidad de máscaras y da lo que simplemente es, porque los Caballeros Templarios no enseñan con palabras sino con sus actos.

Si te encuentras en un cruce de caminos, tu Templario, tendrás la osadía de dar el primer paso para extender tu mano y pedir perdón, porque este es el gesto de los más valientes. Aquellos hermanos templarios que abren sus brazos para encontrarse con un abrazo desde el corazón ante aquel que le ofende, es que tiene más fuerza, y los que olvidan sin rencores, serán los más felices.

Templarios y caballeros, guerreros, en un cruce de caminos acuérdate que la riqueza no está bajo llave en una caja fuerte, la riqueza más grande está en tu mente, en tu sabiduría en las guerras de tu vida, en los recuerdos de lo que viviste y llegaron hacerte un Soldado de la Blanca Milicia de Cristo.

En el cruce de caminos, tu Templario y Caballero, Guerrero de la luz contemplas las puertas que están frente a ti y que quieres abrir; una se llama miedo, la otra se llama deseo.

El Caballero Templario, contempla y observa la puerta del miedo y allí está escrito, que, si vas a entrar por esta puerta, entraras en un mundo desconocido y peligroso, donde todo lo que aprendiste hasta ahora no te servirá para nada. Después contempla y observa la puerta del deseo, y allí está escrito: que, si la eliges, vas a salir de un mundo conocido, donde están guardadas las cosas que siempre quisiste, y por las cuales luchaste tanto.

El Caballero Templario llegado a este cruce de caminos sabe que no existe nada que lo asuste, ni nada que lo retenga. Con la seguridad de quien sabe lo que quiere, él abre la puerta y tantos años de lecciones, tantos años de estúpidas luchas que terminan en batallas se disipan hasta que aceptamos ver nuestra vida cómo fue y siempre será.

En el cruce de caminos encontramos personas y situaciones de lo más extrañas ¿Por qué tiene que ser así, por qué no nos damos cuenta, por qué somos tan ciegos para ver que el que tengo al lado también es hermano?

Todos estamos en la misma tierra y deberíamos estar también en el mismo horizonte. No dejes que los ruidos de las opiniones del resto tapen tu voz interior, templario. Y lo más importante, lleva siempre contigo el coraje de seguir a tu corazón e intuición y a tu alma guerrera…

Templario y caballero, guerrero demasiadas batallas vividas, te enseñaron a ser caminante de senderos que el horizonte te marca colgando recuerdos que una vez fueron vestidos, quedando ahora su desnudez y apagándose como luces tenues.

En el cruce de caminos tú, Templario tuviste demasiados años llenos de primaveras, que ahora se alejan ya de tu destino, extrañando presencias y ausencias, de bondades e ingratitudes, y había un tiempo donde no sabías nada e intuías todo. Sabores añejos para el olvido y aun así, continúas aprendiendo de los recuerdos.

Caballeros y Templarios, guerreros, en el cruce de caminos el corazón y la intuición ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario, es cuestión de saber elegir el camino correcto para la mayor Gloria de Nuestro Señor.

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