LA CRUZ DE SAN JORGE: PRIMERA CRUZ DEL TEMPLE.

San Jorge

Cabe reseñar que la” cruz patada”, no fue el emblema inicial de la Orden del Temple. Los Pobres Soldados de Cristo, como se dieron a conocer en un principio, empezaron usando una sencilla cruz latina de color rojo cosida sobre sus mantos blancos, concretamente al lado izquierdo, a la altura del corazón. Dicha cruz no es otra que la que se conoce en la actualidad con el nombre de Cruz de San Jorge.

Esta cruz aparece en muy diversas banderas, repartidas por toda la Cristiandad. ¿Cuál fue el motivo que propició su expansión? Hay que recordar que en la Edad Media no existían los ejércitos nacionales tal y como hoy los conocemos, sino que eran los nobles los que ponían sus huestes al servicio del rey, cada una con los colores y las divisas de su señor.

Seguramente la filiación y simpatías templarías, propiciaron que diferentes reyes la acogiesen en sus pabellones militares, como fueron los casos de los países de Inglaterra, Georgia, la república de Génova, y el reino de Cerdeña, entre los más destacados. También la podemos encontrar en diferentes escudos de ciudades, como son los de Barcelona, Londres, Batalha, Milán, Friburgo de Brisgovia, Montreal, y Almería.

Sin duda la Cruz de San Jorge, lejos de servir para diferenciar, era utilizada como vínculo de unión entre la fuerza y el poder internacional ejercidos por la Orden del Temple.

SAN JORGE

Patrón de los Cruzados, así como de diversos países y de capitales del mundo entero. Su festividad se celebra el 23 de abril.

Se cree que la leyenda de San Jorge se originó en el siglo IV, habría nacido en una familia cristiana de finales del siglo III. Gerencia, su padre, originario de Capadocia, servía como oficial en el ejército romano. Su madre Policromía volvió a su ciudad natal, Lydda (luego Diospolis, actualmente Lod en Israel, con su joven hijo tras enviudar. Aun así fue capaz de darle una buena educación al pequeño Jorge.

El joven al parecer siguió los pasos de su padre y se unió al ejército poco después de llegar a la mayoría de edad. Debido a su carisma subió pronto de grado, llegando antes de los 30 a ser tribuno y comes. Hacia esa época ya se le había destinado en Nicomedia como miembro de la guardia personal del emperador romano Diocleciano quien reinó entre el 284 7 el 305.

En 303, Diocleciano emitió un edicto autorizando la persecución sistemática de los cristianos a lo largo y ancho del imperio. Su césar Galerio fue el responsable de la decisión y continuaría la persecución durante su propio reinado (del 305 al 311). Parece ser que Jorge recibió órdenes de participar en la persecución, pero que prefirió dar a conocer su condición de cristiano y criticar la decisión del emperador. Un airado Diocleciano reaccionó ordenando la tortura que soportó sin emitir una sola queja, y posteriormente lo ejecutó.

Tras diversas torturas, San Jorge fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril del 303. Los testigos de sus sufrimientos convencieron a la emperatriz Alejandra y a una anónima sacerdotisa pagana a convertirse al cristianismo, que pasarían a unirse a Jorge en el martirio. Su cuerpo fue devuelto a Lydda para ser enterrado.

La historia anterior es, en el mejor de los casos, dudosa. Sin embargo, su veneración como mártir comenzó relativamente pronto. Se tienen noticias a través de relatos de peregrinos de una iglesia construida en Diospolis (la antigua Lydda) en su honor durante el reinado de Constantino I, que se convirtió en el centro del culto oriental a San Jorge.

Hacía los años 518-530, el archidiácono y bibliotecario Teodosio relata que Diospolis era el centro del culto de Jorge. Un peregrino anónimo de Piacenza menciona lo mismo hacía el 570.

La iglesia fue destruida en 1010 y más tarde reconstruida por los cruzados. En 1191 y durante la Tercera Cruzada (1189-1192), la iglesia fue destruida de nuevo por las fuerzas de Salah ad Din. Una nueva iglesia fue erigida en 1872 y aún se mantiene en pie.

Durante el siglo IV, la veneración al santo se extendió desde Palestina al resto del Imperio Romano de Oriente. En el siglo V su popularidad llegó a la parte occidental del imperio.

En 494 Jorge de Capadocia fue canonizado por el Papa Gelasio I, más lo incluyó junto con «…aquellos cuyos nombres son justamente reverenciados, pero cuyos actos sólo son conocidos por Dios”.

Esta afirmación no evitaría la creación de diversas historias apócrifas sobre su vida, varias de ellas llenas de milagros. De acuerdo con la Enciclopedia Católica, el texto más antiguo preservado sobre la vida del santo se encuentra en el Acta Sanctorum, identificado por estudiosos como un palimpsesto del siglo V, «lleno de extravagancias y maravillas más allá de cualquier credibilidad”.

Hacía finales del siglo vi., el abad irlandés Adomnanus de la abadía de la isla de Iona relata algunas de las leyendas orientales de Jorge recogidas por el obispo galo Arkulf en su peregrinaje a Tierra Santa en el año 680.

En los comienzos del Islam, el santo cristiano se unió, a través del sincretismo religioso y cultural, con el profeta judío Elías, el predicador judío samaritano Phineas y el santo islámico al-Hadr (‘el verde’) para formar una figura religiosa que era y todavía es venerada en las tres grandes religiones monoteístas.

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