BALDUINO IV – EL REY LEPROSO

Balduino IV

Balduino IV nació en 1161 siendo hijo de Amalarico I y de su esposa Inés de Courtenay.

Criado en la esplendorosa corte de Jerusalén por el historiador Guillermo de Tiro, luego Canciller del reino, Balduino fue educado para convertirse en el heredero de su padre. Un día, jugando con otros niños de la corte a pincharse con una rama entre ellos, Balduino no sintió dolor cuando le pincharon, Guillermo reconoció el hecho inmediatamente como señal de la lepra. Y efectivamente fue así.

A partir de aquel momento Balduino fue apartado del resto de su familia por su propia seguridad y entregado a los médicos de su padre, judíos y musulmanes, que desgraciadamente no hallaron cura alguna. Aquel mismo año en 1174 murió Amalarico I y Balduino subió al trono bajo la regencia de Raimundo de Trípoli y de Miles de Plancy. No se esperaba que Balduino reinara muchos años, y tampoco era posible que tuviera herederos. Sin embargo, aquel rey-niño leproso demostró una gran capacidad de liderazgo y benevolencia que a día de hoy sigue sorprendiendo a muchos.

La primera prueba a la que Balduino habría de enfrentarse junto al reto de su enfermedad fue la Batalla de Montsigard. En 1177 el Sultán Saladino atacó el reino de Jerusalén, avanzando con un gran ejército de 27.000 hombres. Balduino entonces reunió a todos los caballeros que le quedaban, 375 en total, junto a Reinaldo de Châtillon, Saint Amand, y Jocelyn III de Courtenay, tío del rey; los hermanos Ibelín, Reinaldo de Sidón y Aubert, obispo de Belén, que llevaba la Vera Cruz. La infantería fue reclutada a toda prisa, incluyendo a los burgueses, y era más numerosa que la caballería, pero no superaba los cuatro mil hombres. Primero fueron a refugiarse a Ascalón.

Aquel 25 de noviembre tanto el rey como el sultán se vieron las caras por primera vez, igual que sus ejércitos. Balduino entonces atacó por la retaguardia y por sorpresa a la caballería Mameluca y Ayyubí. Aquello provocó confusión entre el ejército de Saladino, haciendo que este se desmoronara, y que el Sultán lograra escapar en desbandada hacia Egipto. Balduino, con 16 años, había humillado y derrotado al todopoderoso sultán y fue recibido de manera triunfal en Jerusalén. Por aquella época la enfermedad ya le afectaba a las manos y a las piernas, pero el rey, marchando a la cabeza de su ejército bajo el vidrioso sol de Israel, aguantando el calor, la sed y las tormentas de arena había conseguido una gran victoria. Poco después Saladino y Balduino firmaron la paz.

Desgraciadamente aquel año o al siguiente la lepra avanzó. Esta vez atacó el rostro del rey, quien a partir de ese momento llevaría una máscara de plata.

Balduino IV murió a los 24 años el 16 de marzo de 1185. Fue enterrado en el Santo Sepulcro como los otros reyes de Jerusalén. Su muerte fue llorada por todos, incluso por sus enemigos, Saladino entre ellos, quien había visto en el rey un rival digno de respetar. El Imán de Isfahán escribió: “ese joven leproso hizo respetar su autoridad al modo de los grandes príncipes como David o Salomón”….

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